Ciclo 1 Sociedades y sistemas: Coloquio 1 (Dstopías parte I)

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Introducción

 

Para comenzar a especular sobre el futuro no hay nada mejor que ir al pasado, más concretamente a las distopí­as clásicas de la literatura. Es por eso que comenzar a analizar nuestro contexto apoyándonos en dos grandes referencias, como son Un Mundo Feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwell, era necesario. No hay nada como recurrir a los clásicos para entender cómo veían el futuro, estos viejos autores.

Existen otras grandes obras distópicas que también aportan otras visiones sobre temas concretos como el papel de la mujer en el futuro en El Cuento de la Criada de Margaret Atwood, la cuestión cultural en Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o la tecnología en Neuromante de William Gibson. Hay muy buenas obras tanto en la literatura como en el cine (adaptaciones incluidas), incluso en el cómic como V de Vendetta de Alan Moore o en los videojuegos como Deus Ex.

 

 

La base de una distopía

 

Después de leer unas cuantas distopías y analizarlas en mis exposiciones, tenía que buscar una definición que se ajustara a la idea central del planteamiento social y sintetizarla al máximo. Necesitaba definirla en una sola frase:

  • Una distopí­as es una sociedad futura que no queremos. Se suele tratar como una ficción verosímil de carácter especulativo que parte del presente, en el que la predicción es negativa como motivo de aviso.

De hecho, tomar las especulaciones que los autores han hecho sobre el futuro de nuestras sociedades, es algo muy necesario e interesante para observar la dirección de nuestra propia sociedad presente.

 

  • El orden social es lo que da valor a una novela de esta índole, reforzada por el contexto de los personajes que le da vivencia a la trama.

 

Si nos ceñimos a los cánones literarios, la distopía es un subgénero de la ciencia-ficción como puede ser la ucronía, el apocalíptico, el steampunk o ciberpunk. Sin embargo, lo distópico tiene un componente que atrae a cualquier público fuera del sci-fi: el orden social. A cualquier persona que le preocupe el futuro de su sociedad, encontrará en la distopía un lugar donde especular sobre el rumbo de ésta.

 

 

La dirección de una sociedad

 

La distopí­a como concepto es el negativo de la utopía, ese no-lugar donde se alcanza el equilibrio y la paz social. La sociedad utópica nunca puede alcanzarse y sin embargo, pone el horizonte para saber hacia dónde caminar.

En cambio, cuando en ese camino hacia la utopía como meta, se comete el error de desviarse, inevitablemente nos dirigiremos hacia la distopí­a. La imagen nos ilustra. Es un callejón sin salida, una sociedad colapsada y atrapada en su propio mecanismo distópico. Se concibe como un punto de no retorno.

 

Cuestión crítica: ¿Se puede deshacer, rebelarse o derrocar un sistema distópico?

 

 

 

1984 de George Orwell

Antes de comenzar a analizar una obra, conocer al autor y su context y experiencia vital es algo esencial para comprender su obra.

 

  • George Orwell es el seudónimo de Eric Arthur Blair (1903-1950), escritor británico políticamente activo que ofreció un apasionado retrato de su vida y su época. Comprometido con las causas antiimperialistas y libertaria, en las que participó desde Birmania hasta la guerra civil española (POUM).
  • Muere en 1950 de tuberculosis, un año después de publicar 1984.
  • Sus obras se cuentan entre ensayos, crónicas, novelas e incluso poesía. Sus obras más destacadas, aparte de 1984, son: Rebelión en la Granja, Homenaje a Catalunya, Sin Blanca en París y Londres o El Camino de Wigan Pier.

 

 

El Gran Hermano te vigila

 

 

  • Dictadura distópica llamada Ingsoc (socialismo inglés) que es el sistema de gobierno en Oceanía, uno de los 3 supercontinentes.

Orwell nos habla de un totalitarismo y a la vez de todos, ya que como libertario militante, su crítica es muy dura contra cualquier forma de represión. Por su propia experiencia con los fascistas franquistas y con los comunistas stalinistas, conoce el mecanismo de las máquinas ideológicas autoritarias y como el genocidio no tiene límites en este tipo de regímenes.

 

  • Estado policial y militarizado para el orden social del régimen.

Guardar el orden mediante el miedo y la violencia aplicada por medio de los agentes, llamados eufemísticamente, cuerpos de seguridad. Son las piezas clave para llevar a cabo el control. Son personas de la misma sociedad utilizadas como herramientas para actuar sobre el resto de esa sociedad. Nos son intermediarios, sino una extensión de los mismos poderes.

 

  • Cohesión social. Bombardeo de propaganda Estado indefinido de guerra y de miedo constante. Enemigo común.

Los elementos de cohesión social que permiten tener un control sobre el orden. La propaganda como método para informar a la sociedad con sesgos y manipulación de los datos, para conseguir uniformar la opinión general. El miedo que genera el estado constante de un peligro inminente, ya sea por los bombardeos que programa el mismo estado o por la propaganda ante la amenaza de nuevos ataques por parte de un enemigo lejano, contrario a las ideas establecidas; genera un pueblo que busca mantenerse unido. Apelar al instinto gregario del ser humano, es una de las tácticas más comunes. Solo hay que crear un bloque enemigo que es un ente ajeno sin forma, donde volcar todo ese miedo irracional. Ese es el enemigo común que hay que destruir para encontrar la paz y vivir libres de amenaza. El problema es que los estados siempre buscan una amenaza nueva con la que vender seguridad.

 

  • Control panóptico. Sin intimidad y sin libertades. El Gran Hermano te vigila.

El panoptismo es la idea de que unos pocos pueden vigilar a muchos. Es la sensación (fundada o no) de estar bajo constante vigilancia. El panoptismo es un elemento psicológico en el cual se produce una autocensura y autocorrección para no levantar sospechas de subversión, debida a la carga omnisciente del vigilante y la sensación de invisibilidad que provoca en el vigilado (ver sin ser visto). Puede venir por parte de otros seres humanos o de dispositivos electrónicos como cámaras o micrófonos. Cualquier elemento que vulnere la intimidad puede conseguir el efecto panóptico en un individuo, vulnerando sus derechos y libertades. El Gran Hermano te vigila, es una constante en la novela y de hecho este tipo de situaciones que se aplican en la realidad se suelen catalogar con el adjetivo de orwelliano, por la excesiva vigilancia o vulneración de libertades.

Para más información sobre el panoptismo, es recomendable entender el proyecto del arquitecto y filósofo Jeremy Bentham y de la utilización del concepto que desarrolla Michel Focault en su ensayo Vigilar y Castigar.

 

 

Midiendo el odio

 

Al parecer, el tiempo diario que necesita una persona para desahogar sus frustraciones a través de una descarga de odio, son dos minutos. Según nos narra Orwell, se reunía a las personas frente a una pantalla donde se emitía la propaganda del día y en el momento que aparecía Goldstein, el dirigente del otro macroestado, (declarado «enemigo del pueblo» por el régimen) y dónde todas las personas le gritaban, le insultaban y le escupían. La masa volcaba sus frustraciones fruto de la represión, el control y el miedo en la dirección que el estado totalitario deseaba, evitando subversiones y manteniendo el orden. Los agentes, con ayuda de espías y colaboradores del propio pueblo voluntario, prestaban especial atención en la actitud de las personas que no se mostraban agresivas en esos minutos, ya que podía significar dudas o pensamientos rebeldes. El pensamiento único no podía tener disidentes.

Dirigir el odio hacia el ente, lo otro, lo ajeno y que nos amenaza, es lo importante. Así­ el pueblo no busca ir a por el propio estado. El odio provocado por la misma opresión del régimen tiene su ví­a de escape para que no estalle en disturbios, revoluciones o golpes de estado. Algunos ven conductas similares en el fervor religioso o los seguidores de equipos deportivos, como los hinchas de un equipo de fútbol.

 

 

Cultura cautiva

 

A lo largo de la historia, todos los estados que aspiran a ser poderosos entendieron que si podían influir o controlar la cultura, la conquista sobre un pueblo de forma no violenta era una garantía de asentar su poder.

 

  • Eliminación de datos históricos que no favorezcan al régimen.

Comenzando por la Historia y acabando por la prensa propagandística, todo escrito que tenga unos datos que den información relevante sobre identidades, tradiciones, hechos históricos o cualquier acontecimiento o nombre de los actores del relato imperante, son controlados para que favorezcan el régimen. Esta frase explica esta manipulación: «Quien controla el presente, controla el pasado. Quien controla el pasado, controla el futuro».

 

  • Reconstrucción del lenguaje para controlar las ideas por medio de la cultura. (doblepensar, crimental, etc.)

Se describe a la policía del pensamiento como un cuerpo que se encarga de controlar los actos disidentes en el comportamiento, las palabras o actitudes sospechosas de no comulgar con los ideales del régimen. El lenguaje juega un papel fundamental para crear la realidad a la voluntad del estado y diseñado para que las palabras conformen el ideario para negar lo subversivo, de tal forma que al quedar fuera del vocabulario, simplemente no existe.

Noam Chomsky, lingüista de profesión y activista libertario, Ha publicado artículos y ensayos muy recomendables sobre el tema.

 

  • Mecanismo social. El engranaje social se dedica a los ministerios del estado (burócratas) y a la industria (obreros).

El poder se representa con el rostro del Gran Hermano, el líder del macroestado, que prácticamente es una representación de la cual ni siquiera los mismos ciudadanos están seguros de su existencia. El resto de la sociedad son trabajadores. Unos trabajan para las administraciones de los ministerios como oficinistas burócratas dedicados a suprimir o tergiversar los datos, por ejemplo y los otros se ocupan del trabajo manual como obreros de la industria o el campesinado.

 

  • Las personas desaparecen o son tratadas como héroes, según la conveniencia del estado.

La eliminación de datos conlleva la desaparición de algunas personas non gratas para el régimen, cuyos destinos son inciertos. Solo de cara a la población, son tratados como simples «desaparecidos» sin más explicación o incluso como héroes de guerra o del ideario del estado si se necesita exaltar sentimientos de pertenencia o seguridad. Borrar un nombre de todo un archivo hasta hacer que ese individuo nunca haya existido, suprime a los mártires de una causa disidente y da la sensación de que nunca hubo un intento de sublevación contra el estado que lo oprime.

Stalin tuvo todo un ejército de burócratas que diseñaron archivos a la medida del régimen soviético, llegando incluso a trucar fotografías para hacer desaparecer de la historia a aquellos individuos que habían caído en desgracia.

 

  • Al insurgente le espera el reacondicionamiento de su pensamiento por medio de la tortura. Al final sabrá¡ que 2+2 son 5 si así­ lo dice el estado.

El reacondicionamiento, no es más que un eufemismo para nombrar a un proceso de reinserción a la sociedad oprimida a través de la violencia y la tortura. Un estado militarizado mantiene el equilibrio y el orden por medio de la fuerza a toda costa y solo pide obediencia ciega. El régimen no busca convencer con estrategias pacificas de control, sino que busca los puntos débiles de cada individuo y lo extorsiona hasta que el miedo moldea el pensamiento.

La distopí­a de 1984 no pretende alumbrar un futuro tecnológico, lleno de cuestiones sobre el consumismo y hedonismo desmesurado, sino que es mucho más contundente y sencillo, puesto que Orwell se basó en hechos ocurridos en las guerras mundiales durante los gobiernos totalitarios. Analizó sus métodos y los explico en este relato que poco tiene de fantasioso, puesto que ya partí­a de una realidad.

 

El futuro según Orwell

 

El autor de 1984 nos quiere dejar una imagen para que nos hagamos una idea del futuro que nos espera, una metáfora tan prosaica que no deja lugar a interpretaciones ni a parábolas. Simplemente nos insta a imaginarnos una bota militar aplastando un rostro que se deforma bajo la presión… para siempre.

 

 

Sinoptismo

Represión POR y PARA el ciudadano.

  • Vigilancia, el espionaje, represión sexual y el control no solo está en manos de los agentes de seguridad, sino que también recae en los propios ciudadanos.

Al contrario que con el efecto panóptico, el sinoptismo se caracteriza por ser el control de muchos sobre unos pocos. Es un fenómeno que recae sobre la masa y que repercute a la misa masa. Todos se vigilan entre sí­, sin que necesariamente tome partido un agente de la autoridad. Es una traición de la masa hacia el individuo que la compone, ya que vulnera su libertad de intimidad y señala a aquellos individuos que no siguen las corrientes del grupo. Los «chivatazos» o «soplos» de algunos individuos sobre conductas sospechosas, están a la orden del día en la sociedad de la opresión autoritaria. Las denuncias de un voluntarioso ciudadano a las autoridades a la más mínima sospecha de disidencia, se convierte en un acto represivo y censor por parte del mismo pueblo hacia sí­ mismo. Es una aberración que contradice los principios de libertad más básico.

 

 

Dictadura del miedo: Conclusión

 

  • Previsión: Escrita en 1947/48, unos 30 años. Corto plazo debido a la dureza y el totalitarismo del estado retratado.

La previsión es muy agorera, ya que Orwell tiene claro que un estado que se impone por la fuerza tiene capacidad para operar en pocos años. La contundencia con la que un totalitarismo se establece, puede cambiar un mapa político en un corto plazo de tiempo como se ha demostrado en la historia. Solo hace falta que una mayoría apoye a un líder elegido en el momento indicado y a la mañana siguiente amanece con una nueva bandera del nuevo régimen. Si bien es cierto que Orwell no podía prever si un totalitarismo podía sostenerse en el tiempo, la experiencia nos ha enseñado que algunos han durado unos pocos años y otros, en cambio, han durado décadas.  Orwell tenía muy claro cuáles son los rasgos de una dictadura opresora, así­ que como buena distopí­a, nos deja un aviso en forma de narración, para poder reconocer las maniobras totalitarias de un estado.

¿Sabremos reconocer esos rasgos represivos en los gobiernos actuales?

 

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